Automoción y recuperación

La transición ecológica está en el foco de cada debate sobre el sector de la automoción.

Al mismo tiempo, todos nos damos cuenta que la movilidad eléctrica es un tema complejo y con muchos riesgos potenciales, ya que abarca no solo asuntos medioambientales y tecnológicos, sino también sociales, políticos, económicos y estratégicos.

La automoción es un sector que está cambiando de forma progresiva para hacer que las experiencias sean cada vez más significativas y “memorables”, trabajando en la personalización y las necesidades específicas del cliente, buscando  soluciones a medida siempre más complejas.

Un número creciente de consumidores espera estas esperiencias “potenciadas” en toda interacción con las Marcas, que se trate de pagar un café, hacer la compra online o comprar un coche.

Una de las formas con la que las empresas más activas afrontando este reto es, naturalmente, la integración en el proceso de compra de nuevas tecnologías digitales, formando a su personal en esta dirección.

Así, los fabricantes de automóviles y los concesionarios invierten de forma considerable en una variedad de tecnologías, desde software para la compra usando tablets, a aplicaciones y dispositivos para la realidad virtual, para reforzar la involucración del cliente en los puntos de contacto.

¿Son inversiones correctas?

¿Están estos esfuerzos produciendo resultados satisfactorios? Y en caso afirmativo ¿Hay oportunidades no aprovechadas para captar más valor?

Los principales actores europeos (BMW, Daimler, Renault, Stellantis y VW) han realizado en la primera mitad de 2021 beneficios por 30 mil millones de euros, en un momento que se caracteriza por grandes inversiones para electrificar sus gamas: una positiva inversión de tendencia y una vitamina que permite mirar al futuro con mayor optimismo.

Pero para los próximos años hay otros interesantes desafíos: el riesgo de que el mercado esté guiado más por la legislación que por la demanda, con la necesidad de mantener los márgenes también en el lado de la distribución, en un marco que cambiará con las nuevas reglas europeas (la nueva Block Exemption de 2023, que liberalizará aún más el sector).

Para los concesionarios, es concreto el riesgo de una reducción del negocio del mantenimiento así como lo conocemos, entre bateríassoftware de abordo programables en remoto y la disminución del mantenimiento planificado (cambio de aceite, frenos…) con los BEV que prometen costos de gestión reducidos una tercera parte respecto a un coche tradicional.

Hablando de matriculaciones,  en España muestran un descenso de un 33% acumulado en agosto comparado con el mismo período de 2019 (-24,4% en Europa). El sector se mueve entre la dependencia de los incentivos públicos y los retrasos de la producción (por la falta de chips).

Un futuro diferente nos espera, un futuro que tenemos que construir, tanto por lo que tiene que ver con el proceso de ventas, como por la postventa: el papel de concesionarios y tallerescambiará, con el riesgo concreto de un menor potencial de negocio.

Entre tantas dudas, una certeza: la necesidad de cambiar rápidamente y en la dirección correcta.

Hay muchas áreas donde resulta necesario – y vital – activar medidas estratégicas para gestionar y mitigar los riesgos relacionados con el cambio y aprovechar las oportunidades que se presentan: centros de mando, gestión de recursos humanos, digitalización, involucración de los clientes, cadena de suministro y, más en general, una atención específica hacia la continuidad del negocio.

Avatar Luca Ballabio
Luca Ballabio
15/09/2021

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